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2Pájaros Nº 4

2Pájaros Nº 5

Superbrands

 

 

Todas las marcas de élite necesitan una persona con una imagen poderosa que las represente con la que puedan transmitir lo que quieren comunicar a su público. Esta imagen está generalmente representada por modelos , actores , grandes deportistas que estereotipan los cánones de belleza e incluso influyen en nuestro comportamiento cuando utilizamos unas u otras marcas.Que pasaría si estos modelos son sustituidos por otros anónimos pero mantienen la misma fuerza en su imagen ? Sasha Asensio nos propone esta contundente crítica al consumismo , la diferencia entre clases  o al poder que tiene la publicidad sobre nosotros en un libro de retratos .

 

 

2Pájaros Nº 4

2Pájaros Nº 4

Left Hand Path

 

 

El Camino de la Mano Izquierda se refiere a un término generalmente utilizado en círculos esotéricos y mágicos de difícil definición, que puede tener diferentes connotaciones, y no necesariamente es sinónimo de una conducta inmoral, antiética o maligna, como podría dar a entender su origen en las culturas tradicionales (especialmente asiáticas), en las que la mano derecha se utiliza para las acciones positivas, limpias y rectas, como comer, hacer ofrendas, etc., mientras que la mano izquierda se utiliza para acciones ocultas, impuras o dañinas. Las tradiciones de la Mano Izquierda enfatizarían en romper los tabúes sociales como una forma de liberación, logrando una “liberación psicológica” En “Left hand path” Jose Gallardo se vale de imágenes cargadas de referencias esotéricas, sexuales y religiosas, de simbología y metáforas para conducirnos por un sendero sinuoso en el que la luz emana de resquicios en las sombras.

2Pájaros Nº 3

2Pájaros Nº 3

Welcome to the barrio

2Pájaros Nº 3

2Pájaros Nº 2

Diario de un currela con un movil que hace fotos

En esta joyita de Gabriel Martinez Lopez, llamada “Diario de un currela con un móvil que hace fotos”, más que avanzarse se detiene uno. En la época donde los teléfonos móviles han acabado, con sus facilidades de usabilidad, frivolizando la producción de imágenes, llega este veterano de la fotografía andaluza contemporánea a obligarnos a mirar detrás de los muros, más allá del selfie, del mírame a los morritos de anuncio,, de los filtros, del instagram y de la vida embellecida y vacua. Rando y Torés convirtieron en relato breve y cinematográfico una selección de las imágenes que durante meses y hasta años, sin manipulación ni edición digital alguna, iba realizando camino del trabajo con su móvil este experto en cualesquiera técnica conocida de toma de imágenes fotográficas que se haya practicado a lo largo de la Historia.

Y así, se nos refresca esa enorme y nunca bien asimilada verdad: no son las herramientas las peligrosas, útiles o banales, sino el uso que el hombre le da a cada una de ellas. Sus imágenes de trabajadores, emigrantes, braceros, temporeros y sus escenarios y contextos tan a punto del campo de refugiados, han sido realizadas con móvil. Pero su destino es inesperado: no un facebook, un tumblr, un pinterest, un instagram, un tuit, sino un librito, una revista con funda y forma de móvil, justo cuando el papel parece también una isla olvidada, un invernadero con el plástico seco y abandonado en el horizonte. Dentro de esta revista que han hecho personas con mirada, hay personas que nos miran. Personas a las que nadie pone likes, corazones, ni asombros, ni estrellas a sus pies. Ya digo, es una presentación, modesta, pequeñita. Pero es una mirada necesaria. La película que jamás nos mandamos por vacaciones, pero la que nuestros ojos ven pasar cada día.

Héctor Márquez

2Pájaros Nº 3

2Pájaros Nº 1

Málaga DIY

Lo único importante
Mirar para ver. Ver para conocer. Conocer para comprender. Comprender para crecer. Crecer para saber mirar. Y así el círculo. Esta historia es tan simple como ramificaciones tiene: dos pájaros -Rando y Miguel Torés- sacan sus cámaras y comienzan a disparar por su entorno. Miran, pues. Disparan sin mirar. Aclarémonos: dejan que su ojo ciego, el que ve sin mirar, guíe sus disparos, sus pasos. Merodean, como pájaros que son buscando comida para su instinto: néctar, bichos raros, semillas, carne sabrosa, algo que se mueve rápido y quiere esconderse, cosas así. Y allá encuentran a hombres que hacen ruidos, otros que saltan alrededor, encerrados en salas, cubiertos de sudor. Luego encuentran cosas por las calles que no deberían estar ahí pero que estando, le dan sentido a las calles. Ven cosas en las calles y en las pantallas del ordenador. Nada escapa a sus derivas. Dos pájaros merodeando por el mundo de las imágenes y las cosas que pasan para encontrar sentido. Porque no se trata de otra cosa que eso: hallar sentido, encontrar memoria y conexiones entre este gesto y aquella memoria, entender qué está sucediendo y qué sucedió de veras. Darle forma y estructura a lo que se nos escapa. En este proceso, en ese dejarse ir, en este derivar por la ciudad y sus fragmentos que tan bien conozco y que me llevó a sacar las líneas más interesantes que haya escrito en mi vida -más bien que me hayan escrito a mí-, Torés y Rando encuentran sentido, proponen pistas y diálogos y acaban aceptando, cómo no, que el sentido es sólo una paradoja temporal, una fugaz impresión que sólo depende del orden de las piezas: si yo miro, por este orden, a pájaro enjaulado, maniquí, mano rota, sumidero lleno de pelos, veré semillas diferentes que si mirara la secuencia mano rota, pájaro enjaulado, maniquí y sumidero apelambrado. Tal vez en ambos casos, un aroma Lynch me invada, y suene una guitarra distorsionada en no sé qué fondo de mi encéfalo. Y eso me recuerde que nunca sabemos a ciencia cierta qué es y no es real. O, de repente, al decir “mano rota, aroma de tarde en la pared desconchada”, halle un pedazo de eternidad inasible, una melodía que reconozco mucho antes, hacia dentro. Y eso me reconcilie con el anhelo eterno de hallar sentido en el caos. Al cabo, no tiene importancia. Lo único importante -y no mucho- es el acto de mirar y elegir. Lo único importante -y no demasiado- es el acto de querer comunicar lo visto. Lo único importante -y tampoco es para tanto- es asumir la impermanencia de nuestros actos. Lo único importante es saber, entretanto cuánto, que si enciendo la cámara, si digo sí, si digo no, si doy un paso adelante, si abrazo una posibilidad no vista anteriormente habré logrado que un universo nuevo exista.
Y eso es lo único que no tiene precio. Eso es lo único que tiene valor.
“Aquí la ciudad. Aquí dos pájaros. Le estamos viendo mirar”.

Héctor Márquez

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